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sábado, 10 de mayo de 2014

ÉRASE UNA VEZ... un misterio por partes II

ACTO II: UN CAFÉ DE MIERDA


A la mañana siguiente al levantarme supuse que la resaca, junto con la habitual inconstancia de mi compañero de piso, habría acabado con aquella idea de cruzar los Estados Unidos en un coche de octava mano. 

Pero cual fue mi sorpresa al ver a Néstor sentado en la mesa de la cocina, en gallumbos y camiseta de tiras, acuchillando con el dedo índice una vieja calculadora, mientras con la otra mano apoyada en la cabeza rapada sostenía lo que parecía un tres papeles de toda la vida.

Estaba claro que aquel hombre no era de sus días.

- A que andas, Nes? - le dije mientras intentaba buscar algo de leche para hacer un café.

- . . . la gasofa está a cincuenta centavos en Denver, pero a casi un dólar en Wichita, entonces. . .

Puse los ojos en blanco: era evidente que la idea seguía allí.

- Néstor perdona por lo de ayer, tío.

Néstor me miró por encima del hombro.

- Tío, calla la puta boca! Estoy intentando no perder las cuentas.

- Pero que cuentas, tarado! No hay cuentas que hacer! No tenemos pasta! Cómo quieres que te lo repita??

- Tío - me dijo él, sereno de repente - Si no vas a aportar nada a mis cálculos, será mejor que te vayas a tomar por culo por ahí adelante.

- Tenemos café? - suspiré resignado. Cuando le daba a los canutos no había por donde cogerlo.

- Vete al Starbuck's

- Es una mierda.

- Mucho mejor que el que encontrarás en la alacena.

- Mierda. . . cuanto hace que tenemos ese café?. . .

- Creo que de cuando jugabas a los papás con Joyce Kim.

- Es prácticamente basura. . .

- Vete al puto starbuck's y deja de tocarme la polla con el puto café.

- Cuando vuelva quiero la cocina limpia, te enteras??

- Sí, cariñoooo.

- Y apaga ese porro antes de que lo huelan los vecinos.

- Sigo oyendo tu vooooooooooooz!

- Vete a rascarla Néstor.

- Bon Voyage!

Salí a la calle y entré en el Starbuck's. El café era enorme, tenía un envase guai, pero por muy bueno que lo pintasen, el café era horrible y caro. Pero daba igual, necesitaba un chute de cafeína para ser persona por las mañanas, así que cogí mi vaso y me senté cerca de la ventana.

Era increíble la manera en la que la atmósfera cinematográfica y la realidad se mezclaban en un lugar coma NY: siempre me diera la impresión de que en cualquier momento alguien gritaría "corten!" y la gente dejaría de caminar y moverse y desaparecería paulatinamente del lugar, y las calles se quedarían desiertas como un plató de cine fuera de horario. . .

Puto Néstor de mierda. . . en el fondo sentía envidia de su entusiasmo casi infantil por las ideas imposibles. Siempre fui demasiado cerebral, demasiado de pensar las cosas, y sobre todo de no moverme: si las dos opciones eran quedarse quieto o hacer algo, yo siempre escogía la primera opción. . . y la ruta 66 me llamaba poderosamente la atención. . . Originalmente era el único camino entre la costa este y la oeste, y si tuviera que enumerar las películas que discurren por ella no podría acabar hoy.

Punto Limite Cero. Kowalsky. Dodger Charger 1970. . .

Puto Néstor. . .



[continuará. . .]



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