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sábado, 24 de mayo de 2014

ÉRASE UNA VEZ... un misterio por partes IV

ACTO IV: LA PUTÍSIMA LIADA

Entre que Néstor no estaba muy por la labor de vestirse, de dejar de fumar y de hacer cuentas, y de que nuestra cocina parecía un establo de caballo, decidí que si quería hincarle el diente a algo sólido tendría que salir de allí. Las tripas me rugían mientras bajaba a la calle y me encaminaba al White Castle.

Me resultaba deprimente tener que comer sólo, pero os sorprendería lo común que puede llegar a ser eso en NY. y esa era una de las cosas que no me gustaban de la cultura americana: a pesar de que la gente por la calle solía ser atenta, servicial y amable; solían moverse juntos pero no revueltos y era muy normal ver a la gente comiendo sola.
En mi tierra me costaba salir a la calle a comer sólo, y aunque allí fuera lo normal, no por eso dejaba de sentirme incómodo.

- Dile al tarado de tu compañero de piso que deje de tirar colillas por el patio de luces. Ya van tres blusas estropeados esta semana.

Me paré en seco. Mariah Flaherty. Reconocería esa voz en cualquier lado.

- Ya sabes como es. . .

- Sí, un puto desastre, además de un condenado simio, pero a mi eso me da igual.

- Ya. . .

- Que sea un puto desastre no paga mi ropa estropeada.

- Quieres comer?

- Siempre.

- Iba al White Castle. . .

- Tú solo? A ese sitio de peña chunga? Mejor un bocata de Alessio's.

- No voy a ir hasta Hells's Kitchen a por un bocata. . .

- No iditoa, es dos manzanas más adelante.

No quería comer sólo, así que acepte.

Mariah (se pronuncia "Marallah") Flaherty era mi vecina de bloque. Ella vivía en el primero y nosotros en el séptimo, pero siempre coincidíamos en la lavandería del sótano, en los buzones o en el metro. La habíamos conocido gracias a la nefasta costumbre de Néstor de dejar caer las cosas por el patio de luces, y desde entonces siempre solía dejarse caer por nuestro piso en los momentos muertos.

Sí, claro, he pasado por alto que es esbelta, rubia y poseedora de unos épicos ojos grises.

- Puedes escoger lo que llevan: pollo, bacon, carne picada, cordero. . . ya tu sabes.

Alessio's resultó ser una bocatería que, a pesar de su estética y nombre italianos, estaba regentada por portugueses y latinos. La comida, eso sí, era muy al estilo americano: abundante, grasienta y preocupantemente poco saludable.

Me hice un bocata con base de mayonesa, carne picada y pepinillos, entre otras cosas, y fui a sentarme al lado de Mariah.

Nos pusimos al día y por desgracia la conversación comenzó a derivar hacia un  bucle sobre la última ruptura sentimental de ella. En el caso de Mariah siempre había un ex novio y en aquel caso en concreto, era un tal Brad del cuerpo de marines.

- . . . Tenía preparadas las putas vacaciones tío, todo!! Y ese cerdo va y se pira con otra!!! Te lo puedes creer??

- A dónde ibas a ir?

- . . . es un hijo de puta. . . que? A Tampa, Florida, por qué?

Se me iluminó la bombilla.

- Pero ya habías reservado el hotel, vuelo y todo eso?

- Pues. . . no. . .  anulé todo cuando me puso los cuernos y aún menos mal que me han devuelto toda la pasta que si no. . .

- Ya. . . Aún tienes la pasta?

- Sí, claro. . . 

- Cojonudoooo!!!

- Cojonudo!? Tu de que vas!? Mi novio me ha puesto los cuernos y estoy hecha una mierda! Qué tiene que ver eso con "cojonudo"!!??

- Ten tengo que proponer una liada pardaaaa.

- Una liada?? de que carajo me estás hablando!?

- Más bien una putísima liada. Tú solo escucha. . . 




[continuará. . . ]

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