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viernes, 4 de julio de 2014

ÉRASE UNA VEZ.. un misterio por partes IX

ACTO IX: EL OLDSMOBILE ROJO


La navaja automática hizo un sonido seco al abrirse.

Parece ser que en los últimos instantes de tu vida ves pasar todos los acontecimientos importantes de tu existencia en una rápida sucesión, como una película demasiado acelerada.

Aquello no podía estar pasando.

Era demasiado pronto.

Jesús, teníamos tantas cosas que hacer. . .!

- A qué venís aquí, payasos? Buscáis pelea? Pues si buscáis pelea habéis venido al sitio indicado!

Hice un amago de moverme, pero fue inútil: en pocos segundos nos encontrábamos rodeados por aquellos tíos.

- Venga, vaciar los bolsillos, y el primero que haga un movimiento en falso lo dejo fiambre.

- A qué te enseño yo la pinta que tiene un fiambre, pringao!?

Miré a Néstor con los ojos como platos: ese puto idiota iba a hacer que nos matasen a todos.

- Qué tienes payaso? Te estás haciendo el hombre delante de esa puta y de la maricona de tu amigo?

- Y tú qué? Piensas que eres un hombre por tener una navaja? Tú eres un puto muñeco que no tiene ni media hostia!.

El pandillero se estaba empezando a cabrear.

- Tienes muchos cojones amigo, no te digo que no. . . pero de que te sirve tener cojones si estás como una cabra? Mira, solo tenía pensado quedarme con vuestro dinero, pero ahora lo vais a pasar muy pero que muy mal.

No podía quedarme quieto. No después de lo que había pasado.

- Mira tío, no queremos problemas. Llévate el dinero, pero déjanos tranquilo ok? No diremos nada.

En ese momento se escuchó un chirrío de neumáticos y un tableteo seco y los pandilleros salieron corriendo como conejos.

Un viejo sedán americano de color rojo cereza había dado un acelerón por la recta, y pude ver por un instante un brazo armado saliendo por la ventanilla trasera. El vehículo llegó al final de la calle y dio media vuelta, parando a nuestro lado.

Yo agarré a Mariah por la mano y estaba a punto de echarme a correr cuando Néstor me agarró por el hombro.

- Tranqui tío, son mis colegas.

Efectivamente, TJ y Little Rog eran los conductores de aquel coche, que resultó ser un Oldsmobile Cutlass coupé, con láminas doradas y neumáticos de flanco blanco. TJ abatió el asiento del acompañante y entramos como pudimos en los asientos de atrás.

El coche aceleró con un suave petardeo del escape y nos alejamos de aquel barrio.

- Jesús chavales! tenéis que perdonar: a Rog y a mi nos surgió un asunto y no pudimos llegar antes... escucha Crazy-N, como se te ha ocurrido traer a estos tortolitos a un barrio así!?

Yo estaba flipando. . . Crazy-N??

- Porque vosotros habías dicho que estaríais aquí, no en la otra punta de Queens, cabrones! Casi nos matan!

- Bah,era el meón de Clarence Salvado y sus nenazas. Pero, por lo general, no hacen mal; supongo que C quería hacerse un hombre delante de los suyos.

Aquellos dos tíos, uno grande como un oso y el otro pequeño y esmirriado, resultaron ser los tío que le suministraban la hierba a Néstor. Por lo visto al llegar vieron que nos rodeaban aquellos tíos y a TJ se le ocurrió  que podría espantarlos dando unos tiros al aire con su Colt M1911. Según él, era la primera vez que la usaba desde que la compró hacia cuatro años, y yo me permití dudar sobre que aquello fuese cierto.

- Veréis, NY es una ciudad muy segura, pero aún así , a pesar de la pasma y el control de armas, hay ciertos sitios que no son muy seguros para los turistas. . . estar tranquilos, os acompañaremos a buscar unas ruedas y no tendréis nada de que preocuparos.

Nuestros ángeles salvadores enfilaron el Oldsmobile hacia un Pizza Hut y nos dispusimos a comer algo, o a intentarlo porque, la verdad es que teníamos el corazón que se nos salía por la boca.

Al bajar del coche me di cuenta de que algo húmedo y caliente se me había escurrido por el brazo.

Miré y vi una mancha roja en mi brazo derecho.

No era mía.

Era de Néstor.

- Néstor tío. . . sangre. . . 

Néstor no sabía a que me refería hasta que se miró el brazo derecho: tenía un corte limpio de uns cuatro centímetros en el dorso del antebrazo y sangraba de una manera bastante abundante.

- Joder tío. . . - dijo con la voz temblándole - me estoy desangrando como un cerdo. . .!

TJ, seguramente acostumbrado a cosas de estas, fue hacia el mostrador y habló con la camarera, la cual le dio una gasa, pero fui yo el que le vendió el brazo de manera provisional.

- Después hay que ir a un hospital, que esa tajada se te puede infectar o algo peor.

- Bah, no es muy honda - respondió Néstor, empachado después de haberse papado el solo una pizza barbacoa tamaño familiar.

- Aún queréis buscar unas ruedas? - dijo TJ - o os llevamos a casa?

Miré a los demás. Mariah no había abierto la boca en todo el viaje y se había encerrado en si misma. Néstor había vuelto a ser el de siempre, y yo. . .

Bueno, yo quería hacer aquella viaje fuera como fuese.

- Sí, queremos un coche.





[continuará. . .]







sábado, 21 de junio de 2014

ÉRASE UNA VEZ... un misterio por partes VIII

ACTO VIII: EL LUGAR EQUIVOCADO


- La verdad es que es una pasada.

- Por supuesto amigo: Ford Mustang del 2002, versión cabrio.

- Pensaba que era el Saleen.

- No, no. . . Esta es la versión Shelby. Se diferencia de la Saleen en la forma del capó y por supuesto por la pintura metalizada, inédita en este modelo. Pero por favor, pruebe la capota. . . 

- ... sí, me encanta. . . cuanto vale?

- 44000 dólares, precio reducido.

- Mmmm. . .  me parece mucho.

Mariah y yo contemplábamos fastidiados como Néstor se estiraba en los flamantes asientos de cuero de aquel Mustang descapotable.

Aquello era una puta pérdida de tiempo.

Ya era mediodía y quedaba claro que los coches por 500 dólares no eran algo normal en una ciudad como Nueva York.

Después de visitar al "Honesto Ron" y cerciorarnos de que no había ningún coche que se ajustara a nuestro presupuesto, decidimos reunirnos con Néstor e ir todos juntos en busca de unas ruedas.

Ya pasáramos por cinco concesionarios, pero el coche más barato superaba los 4000 dólares, algo inalcanzable para nosotros, aún siendo un precio razonable.

- Señor, le aseguro que no encontrará un Mustang como éste a este precio.

- No, en serio, no se ajusta a lo que quiero.

- Se lo puedo dejar en 39000, y ya se lo estaría regalando.

- Bueno, me lo podría pensar. . .  pero antes me gustaría dar una vuelta para ver si cumple mis expectativas.

- Néstor, déjalo ya!! - exploté. Estaba harto de perder el tiempo en aquel concesionario.

Sólo nos quedaba la tarde para buscar un coche y en la costa este anochecía muy pronto. No quería buscar un coche de noche por barrios que no conocía.

Decidimos que aquel barrio bien cuidado de Queens no era el lugar adecuado, así que pillamos el autobús y pusimos el ojo en Grimsborough, la zona obrera.

No me entusiasmaba mucho moverme por aquellas zonas, puesto que era muy común cruzarte con grupos de gente que, si no eran de una banda, estaban formando una.Gente que hablaba en slang y cuando te acercabas se quedaban callados y te miraban de forma amenazadora. Ni puta gracia me hacía, pero aún así, decidimos ir allí.

- Ei chavales, mirad, creo que he dado con la puta clave: mi colega TJ y su amigo Little Rog están por aquí, saben que se cuece en este sitio. He quedado con ellos. Vienen ahora hacia aquí.

- Little Rog? - le dijo Mariah - quienes son esos tíos?

- Amigos míos. Son legales. Además, no nos vendrá mal tener un guía en este sitio.

A pesar de su habitual despreocupación por todo, Néstor estaba tenso como la cuerda de un violín. Por lo poco que me contara de su vida en Europa, deduje que había crecido en el extrarradio y que era una persona acostumbrada a tratar con todo tipo de gente; pero allí, en Nueva York, era un pez fuera del agua.

Y allí estábamos: dos blancos y una rubia en la acera polvorienta de aquel barrio deprimido del sur de Queens, esperando por dos tíos de nombres ridículos que tanto podían echarnos una mano como apuñalarnos y robarnos los 500 dólares que teníamos para comprar el coche.

Una bolsa vacía de la compra giraba movida por un pequeño remolino en medio de la carretera. En la otra acera, un chaval montando en bici circulaba lentamente. Eran casi las 2 y allí no había ni cristo.

A unos 50 metros, un grupo de chavales de miradas asesinas caminaban hacia nosotros. Gesticulaban entre ellos y nos miraban, hablando bajo. Hablaban de nosotros.

En este momento debería decir que fui el héroe del día, que coloqué a Mariah detrás mía y que me preparé para repartir estopa en defensa de nuestro pellejo, de los 500 pavos y del honor de una dama ( no necesariamente en esa orden), pero supongo que no soy lo que podríamos llamar "héroe".

Me quedé clavado en donde estaba, intentando que no se me saliese el corazón por la boca e intentando no mirar hacia aquellos tíos. Néstor sudaba frío a mi lado. La calle estaba desierta, no había ningún parroquiano que con una mirada pudiese disuadir a aquel puñado de gentuza.

- Néstor, eses tíos son. . .?

- Son que?

- Joder. . . pandilleros?

- Hombre. . . testigos de jehová no creo que sean, no te parece?

- Mierda. . .! - la mejor solución era echarse a correr, pero por aquella calles desconocidas. . . nos darían caza uno a uno, pero eso era mejor que quedarse allí clavados como patos de feria.

- Néstor, que hacemos?

- Hostia, pues salir por patas, no?

- El primero que me ponga una mano encima le arranco la polla - dijo Mariah.

- Cojonudo, se darán un festín con tu culo - replicó Néstor.

- Néstor!

- A la de tres salimos por patas, de acuerdo¿

- Vale, sí, a mi me parece bien.

- Vale. . . una. . .

- Dos. . .

- . . .

- Qué hay chavales? Necesitáis ayuda?

El tono desafiante de uno de los pandilleros nos dejo helados. Los tres nos giramos y nos enfrentamos al grupo, que se acercara sorprendentemente rápido a nosotros.

- Os he hecho una pregunta.

- . . .

- Necesitáis ayuda?

- . . .

En ese momento, el tío echó la mano al costado.

De puta madre: nos van a pegar un tiro por ir a comprar un coche de mierda al barrio de mierda equivocado.

Jesús. . .!! Yo solo quería ir a California! Tampoco era pedir tanto, no!?





[continuará]



viernes, 13 de junio de 2014

ÉRASE UNA VEZ... un misterio por partes VII

ACTO VII: EL CÍRCULO VICIOSO



- Buenos díaaaaaasss.

El día parecía azul y luminoso a través de mis párpados legañentos. Había dormido en el infame sofá de las orejas sin darme cuenta, pero Mariah trajo el desayuno a la mesa de la sala, y eso lo compensaba todo. Aspiré el aroma delicioso de la bandeja del desayuno.

- Pues sí, bajé al ultramarinos. El señor Kim me dijo que éste era el que comprabas antes.

- Coimbra. . . sí, sí.

- . . . aunque también me dijo que hacía tiempo que no le comprabas el café y que no pasabas por allí.

- El último que compré es el que está en la alacena. . . 

- . . . buff pero ese café. . . 

- . . . lo debí de comprar en la edad de piedra. . .

- Ah, y me ha dado recuerdos para ti de su hija.

- Ahm - no quería hablar de Joyce con ella, así que baje la cabeza y le dí un sorbo al café. Estaba un poco insípido pero la intención era lo que importaba.

En ese momento apareció Néstor, sobadísimo y envuelto en una sábana. Por lo general, según me tenía contado, sobaba en pelotas, así que le agradecí el detalle de taparse.

- He olido el café. . . 

- Buenos días tio. . . sí, lo ha hecho Mariah. . .

- Mariah? - entornó los ojos legañentos mientras su cerebro procesaba la información - hostia puta, que haces aquí a estas horas?

- He dormido aquí.

- En mi sofá??

- Algún problema?

-  Jajajaj! Noooo, ninguno! Espero que hayas dormido cómoda.

El muy miserable sonrió mientras se sentaba en la otra punta del sofá, lo más lejos posible de Mariah, y cogió una taza de café. Seguramente estaría recordando el asqueroso estado en el que se encontraba el sofá cuando lo recogimos de la basura.

- Bueno Néstor, tengo buenas noticias - le dije mientras dejaba la taza vacía en la mesita - Mariah ha aceptado venir con nosotros a Santa Mónica. . . 

- Estás de coña - dijo, atragantándose con el café.

- . . . así que desayuna, ve a darte un manguerazo y vamos a buscar el coche, te parece?

- Tienes que estar de puta coña.

- Ei tío, estoy aqui eh?! - le dijo Mariah, visiblemente enfadada.

- Tu calla la boca -  le cortó él -  ven que vamos a hablar tu y yo.

Néstor no me dejó replicar; arrastrando la sábana, se metió en la cocina.

- Tienes que estar de coña si piensas meter a esta tía en nuestro viaje!

- A ver, se que tenéis vuestras diferencias, pero tampoco será para tanto, no?

- . . . No pienso compartir un coche con esa tía durante una semana! Ni de coña, me has oído!?

- Venga hombre, no exageres. . .! 

- Dame un sólo motivo para que venga con nosotros esa fulana!

- Pues porque es mi amiga, tiene pasta y quiere venir con nosotros. Te parecen motivos suficientes? y no es una fulana!!

- Nos va a causar problemas. . . a mi me pone la cabeza así, ASÍ! - puso las manos a los lados de la cabeza, como si le fuese a estallar - yo paso de esa tía mucho, pero que mucho, entiendes??

- Mira Néstor, no me toques la moral. . . va a venir porque es la única manera de ir! Si no te gusta, vete sacando los billetes del autobús, me has oido!?

- Esas tenemos!? Muy bien, pues si tú te traes a una puta, yo voy a traer a otra, me has oído? Y se acabó el asunto.

- Boh Néstor, no seas niño. . .

- Que se acabó el asunto! - sentenció, y fuimos los dos hacia la salita de nuevo.

- Esto no ha sido una buena idea - Mariah estaba recogiendo sus cosas con clara intención de irse de allí.

- No, tranquila tía - dijo Néstor con voz amigable.

Mariah y yo nos quedamos atontados.

- Si quieres venir con nosotros no hay fallo. Sólo te digo que tienes que saber que no va a ser un paseo y que seguramente lo vayamos a pasar mal, pero si aún así estás dispuesta a venir, no hay problema ninguno.

Estaba claro que fuera lo que fuera lo que tuviera mi compañero de piso en la cabeza, estaba negro como el carbón.

- Bien Néstor, muchas gracias - dijo Mariah con una sonrisa de satisfacción en la cara.

Yo, sin embargo, no me confiaba. Néstor tenía muchas virtudes, pero también muchos defectos y uno de ellos era el rencor. Era capaz de guardarlo durante años sólo para liberarlo multiplicándolo por mil. Estaba tramando algo nada bueno y fijo que sentiría las consecuencias.

Pero por ahora todo estaba bien, así que mejor era no preocuparse por adelantado.

Después de asearnos debidamente decidimos hacer cuentas de cuanto podíamos dedicar de nuestro presupuesto para comprar un coche. Según los cálculos que Néstor había hecho con anterioridad, sólo podíamos invertir unos quinientos dólares en comprar un coche.

-  Néstor, esto es un círculo vicioso: un coche de quinientos dólares que cruce el desierto con tres personas? Y si revienta y nos quedamos tirados en medio de Colorado, o de Utah? Podríamos morir!

- Bah, eso sólo pasa en las películas.

- Tienes razón, un coche de esos podría ser un peligro. Además, cuanto tiempo tenéis para buscarlo?

- Yo calculo que si hacemos turnos de doce horas de conducción, menos en el oeste, donde tendremos que evitar las horas de sol extremo. . .  unos cindo días.

- Cuándo es la boda?

- Veamos. . . hoy es domingo por la mañana. . . pues el sábado por la noche.

- Entonces queréis encontrar un coche en veinticuatro horas por quinientos dólares??

- Sí.

- Imposible.

- Venga mujer! - dijo Néstor - ésto es Nueva York! Seguro que por aquí hay coches a ese precio! Mirar, vamos hacer así: tu y Mariah podéis ir al "Honest Ron", es un concesionario de coches de ocasión que está cerca del JFK. Allí debería haber alguna chatarra de ese precio. Yo llamaré a los concesionarios que están más lejos y si nada de eso funciona, pues hablaré con un par de colegas del campus a ver que pasa. Os parece bien?

Nos pareció buena idea, así que nos pusimos en marcha. El reloj corría y no había tiempo que perder.





[continuará]

lunes, 9 de junio de 2014

ÉRASE UNA VEZ... un misterio por partes

ACTO VI: EL VENERABLE SOFÁ


- Mariah? Quieres pasar?

Tenía el ánimo bastante sombrío así que la invité a un té, que era lo único que no se había fosilizado en nuestra alacena.

- Quería pedirte disculpas por lo de la bocatería. . .  No tenía que haberme comportado así.

- No pasa nada.

- Supongo que ya habréis encontrado a alguien para el viaje, no?

- Pues la verdad es que no. Ya sabes, hay muy poca gente dispuesta a chupar seis mil quilómetros de carretera para que nos cuadren las cuentas.

- Ya te pedí perdón.

- Sí, perdona, ya está.

Mariah miró la taza del té fijamente, como dándole un respiro a su cuerpo para poner en orden sus pensamientos.

- Estás bien?

- Puedo dormir aquí?

Aquella proposición me sorpredió viniendo de ella.

- Sí claro.

- Sólo dormir.

- No hay problema.

- Es que en mi piso. . . no quiero quedarme sola hoy. Hoy no.

- Sin fallo, yo dormiré en el sofá y tu puedes dormir en mi cama.

- Deja, me conformo con el sofá.

- Jajajjaj, bueno, te aviso de que debe de ser más cómoda la alfombra que el sofá, pero como quieras.

- Tú déjame una manta y un cojín que yo ya me las apaño - sentenció con una sonrisa tímida.

Finalmente Maríah se instaló en nuestro venerable sofá de tres plazas. Recogido de la basura gracias al buen ojo y la falta de vergüenza de Néstor; era una de esas piezas de mobiliario de nuestro piso más preciadas. A pesar de haber sido fumigado con esmero, preferí no contarle a Mariah su sórdido origen.

La chicha se envolvió en una espesa manta que mi madre me había enviado por correo hacía unos meses y descansó el cuello en un viejo cojín. Como yo no tenía mucho sueño, preparé un par de tés y me acomodé en el sofá de orejas.

Hablando con Mariah me di cuenta de que algo le había pasado entre la hora de comer y el momento en el que llamó a mi puerta, pero ella se negaba a contarlo, así que al poco dejé de insistir en el tema y la conversación fue desvaneciéndose.

- No sabes las ganas que tengo de salir de aquí, de escapar de este barrio. . . -  dijo con voz adormecida.

Yo asentí en silencio en la oscuridad.

- Aún quieres que vaya contigo a California?

- Claro, por supuesto - dije sorprendido.

- Mira que es posible que asesine a Néstor en el viaje.

Los dos nos reimos, nerviosos, en la oscuridad.

- Quiero que vengas, por eso te lo pedí.

- Vale.

- Vale?

- Que sí, acepto ir con vosotros.

No podía creerlo.

- Genial!! No te arrepentirás, chula, ya verás!

- No, no, me arrepentiré. . .  pero lo único que quiero ahora es irme de esta ciudad. . .

- Mariah?

Se había quedado roque.

No podía ser verdad, al final las cuentas cuadraban. Finalmente íbamos a hacerlo.





[continuará]











sábado, 31 de mayo de 2014

ÉRASE UNA VEZ... un misterio por partes V

ACTO V: LOS SUEÑOS MÁS SALVAJES


- Vamos a ver si me ha quedado claro.

Mariah escuchara todo el plan sin interrumpirme una sola vez, totalmente inmóvil salvo por las leves afirmaciones de cabeza que hacía cada vez que enumeraba algún punto importante.

- Queréis cruzar el país entero - continuó mientras apoyaba los codos sobre la mesa - en un coche barato que aún tenéis que comprar.

- Así es.

- Para ir a la boda de un tío en Santa Mónica.

- Sí.

- Tú y el chimpacé.

- Exacto.

- Y como andáis escasos de dinero queréis que yo chupe más de seis mil quilómetros de carretera con vosotros sólo para ayudaros a cuadrar las cuentas.

- Eeeeeh. . . Bueno, también por tu compañía ehh!!

Me miró con incredulidad, se levantó y frotando las manos en los vaqueros, me dijo:

- Escúchame: me caes bien, pero ni en tus sueños más salvajes os acompañaría a ti y al orangután de Néstor a través de todo el país! Por Dios!! Hay aviones, trenes, incluso autobuses! Por qué hacéis todo tan complicado??

- Pues porque si no, no sería divertido, no crees??

- Jajajajja si ohhh, es divertido de carajo! Despierta de una vez! Los viajes por carretera son una mierda! Os pasaréis todo el tiempo hechos polvo y aburrido como ostras, durmiendo en hoteles de mierda y perdiendo dinero.

- Mira Mariah, da igual, no se porque te he propuesto nada, déjalo.

- Es que no tiene ningún sentido! Si aún tuviera algo de lógica me lo pensaría, pero es que este plan no hay por donde cogerlo! Además, ni siquiera tenéis coche! Y si ya estáis cortos de pasta, después de comprarlo ni os cuento!

Pagamos la cuenta y cada uno se fue por su lado.

Me pareció fatal que Mariah tomara así la proposición: bien era cierto que el plan era un desastre, pero tampoco era tan malo como para ponerse así no?

- . . .  ok ok muchas gracias mister Lazzaro por las indicaciones. . .  sí sí pierda cuidado, venga, hasta luego.

Néstor se paseaba por la casa hablando por el teléfono fijo que llevaba cogido en la mano mientras arrastraba el cable por el suelo. Por lo menos tuviera la decencia de ponerse unos pantalones.

- Con quién coño estas hablado?

- Ei tío, ya estás de vuelta? Nada nada, con un tal Jim Lazzaro de Lanzini automotive, una de esas tiendas de coches de ocasión. El tío tiene corvettes, mustangs y algún pontiac guapo, pero nada que se ajuste a nuestro presupuesto.

- Qué es de. . .?

- Menos de mil dólares - dijo con una sonrisa sarcástica mientras marcaba otro número de la guía y empezaba a parlotear en una mezcla de español latino e inglés de andar por casa.

- Se lo he propuesto a Flaherty pero me ha mandado a la mierda.

Néstor dio un salto y apartó el auricular.

- A esa amargada? Tienes muchas pelotas invitándola a venir con nosotros.

- No es una amargada.

- Lo que sea tío. . .  esa arpía no me traga. . . sí? Mister Edson Villagra? Buenos días señor! Si, sí estaba yo buscando por un carro. . . Sí, bueno, algo así "on budget" ya usted sabe, algo asequible. . . sí. . .  mil dólares. . .  sí. . .  oiga, oiga. . .? bastardo de mierda. . . 

- Yo dejaría de buscar tío. Flaherty era una opción cojonuda.

- Habrá más gente dispuesta a venir con nosotros digo yo, no?

Sí, un montonazo: la gente que conocíamos de la facultad estaba tan tirada de dinero como nosotros. Algunos incluso nos habían pedido dinero para poder cuadrar las cuentas a final de mes. Flaherty era perfecta porque tenía trabajo y algo de dinero ahorrado. Lo mirásemos por donde lo mirásemos, sin ella, no había viaje.

Me sentía derrotado: lo teníamos tan cerca. . . y ahora estábamos como al principio.

Caía la tarde del sábado y decidí que no tenía ganas de seguir con aquello, así que cogí la play 3 y me puse con el modo historia del Call of Duty para variar un poco. Ya era de noche cuando note ruidos en las escaleras. Néstor no aparecía por ningún lado así que al oír el timbre de la puerta me tocó a mi levantarme y abrir.

Hablando del diablo: era Flaherty.

Qué coño quería ahora?




[continuará. . .]




sábado, 24 de mayo de 2014

ÉRASE UNA VEZ... un misterio por partes IV

ACTO IV: LA PUTÍSIMA LIADA

Entre que Néstor no estaba muy por la labor de vestirse, de dejar de fumar y de hacer cuentas, y de que nuestra cocina parecía un establo de caballo, decidí que si quería hincarle el diente a algo sólido tendría que salir de allí. Las tripas me rugían mientras bajaba a la calle y me encaminaba al White Castle.

Me resultaba deprimente tener que comer sólo, pero os sorprendería lo común que puede llegar a ser eso en NY. y esa era una de las cosas que no me gustaban de la cultura americana: a pesar de que la gente por la calle solía ser atenta, servicial y amable; solían moverse juntos pero no revueltos y era muy normal ver a la gente comiendo sola.
En mi tierra me costaba salir a la calle a comer sólo, y aunque allí fuera lo normal, no por eso dejaba de sentirme incómodo.

- Dile al tarado de tu compañero de piso que deje de tirar colillas por el patio de luces. Ya van tres blusas estropeados esta semana.

Me paré en seco. Mariah Flaherty. Reconocería esa voz en cualquier lado.

- Ya sabes como es. . .

- Sí, un puto desastre, además de un condenado simio, pero a mi eso me da igual.

- Ya. . .

- Que sea un puto desastre no paga mi ropa estropeada.

- Quieres comer?

- Siempre.

- Iba al White Castle. . .

- Tú solo? A ese sitio de peña chunga? Mejor un bocata de Alessio's.

- No voy a ir hasta Hells's Kitchen a por un bocata. . .

- No iditoa, es dos manzanas más adelante.

No quería comer sólo, así que acepte.

Mariah (se pronuncia "Marallah") Flaherty era mi vecina de bloque. Ella vivía en el primero y nosotros en el séptimo, pero siempre coincidíamos en la lavandería del sótano, en los buzones o en el metro. La habíamos conocido gracias a la nefasta costumbre de Néstor de dejar caer las cosas por el patio de luces, y desde entonces siempre solía dejarse caer por nuestro piso en los momentos muertos.

Sí, claro, he pasado por alto que es esbelta, rubia y poseedora de unos épicos ojos grises.

- Puedes escoger lo que llevan: pollo, bacon, carne picada, cordero. . . ya tu sabes.

Alessio's resultó ser una bocatería que, a pesar de su estética y nombre italianos, estaba regentada por portugueses y latinos. La comida, eso sí, era muy al estilo americano: abundante, grasienta y preocupantemente poco saludable.

Me hice un bocata con base de mayonesa, carne picada y pepinillos, entre otras cosas, y fui a sentarme al lado de Mariah.

Nos pusimos al día y por desgracia la conversación comenzó a derivar hacia un  bucle sobre la última ruptura sentimental de ella. En el caso de Mariah siempre había un ex novio y en aquel caso en concreto, era un tal Brad del cuerpo de marines.

- . . . Tenía preparadas las putas vacaciones tío, todo!! Y ese cerdo va y se pira con otra!!! Te lo puedes creer??

- A dónde ibas a ir?

- . . . es un hijo de puta. . . que? A Tampa, Florida, por qué?

Se me iluminó la bombilla.

- Pero ya habías reservado el hotel, vuelo y todo eso?

- Pues. . . no. . .  anulé todo cuando me puso los cuernos y aún menos mal que me han devuelto toda la pasta que si no. . .

- Ya. . . Aún tienes la pasta?

- Sí, claro. . . 

- Cojonudoooo!!!

- Cojonudo!? Tu de que vas!? Mi novio me ha puesto los cuernos y estoy hecha una mierda! Qué tiene que ver eso con "cojonudo"!!??

- Ten tengo que proponer una liada pardaaaa.

- Una liada?? de que carajo me estás hablando!?

- Más bien una putísima liada. Tú solo escucha. . . 




[continuará. . . ]

viernes, 16 de mayo de 2014

ÉRASE UNA VEZ... un misterio por partes III


ACTO III: EL ACOMPAÑANTE TONTO


Cuando volví a casa, Néstor ya no estaba en la cocina. Nuestro piso no era muy grande, así que me extrañó mucho que tardase tanto en encontrarlo. Había llenado la bañera y se había metido dentro: ropa, canuto y calculadora incluídos.

- Néstor, estás bien tío?

- No se puede. . .

- El que?

- El viaje. . . - hablaba como un niño pequeño, mirando al frente y dando profundas caladas. Finalmente el tres papeles sucumbió, y mi compañero de piso tiró el resto del canuto dentro de la bañera donde se apagó con un siseo.

- Seguro que sumaste bien? Igual si que se puede hacer. . .

- Hice un millón de sumas, restas, multiplicaciones y divisiones; pero no hay manera.

- A ver. . . - me puse a pensar seriamente en el problema: lo crítico era el transporte y la gasolina, eso era fundamental, pero después estaban los gastos de comida y alojamiento, además de los imprevistos, peajes y posibles visitas al mecánico.

- De verdad lo estás pensando?

- De verdad -  le dije, aparentando estar más decidido de lo que en realidad estaba - que coño, puede que no volvamos nunca a Estados Unidos, no? Así que, porque no hacerlo ahora que podemos?

Néstor sonrió y se deslizó dentro del agua de la bañera. Tardaba tanto en salir que por un momento pensé que se había ahogado, pero de repente se levantó y salió de la bañera, chorreando agua por todos lados. Le tiré una toalla y nos fuimos a la cocina.

- Mira tío - me dijo, mojándolo todo y con la toalla sobre los hombros - hice las cuentas y con la pasta que tenemos no nos daría para llegar ni al medio oeste: gasofa, comida y alojamiento, pero el coche es el factor que nos jode todo el asunto.

- Siempre podríamos usar los autobuses de Greyhound, no? - Estados Unidos no tenía una buena red ferroviaria, por lo que los autobuses de la linea eran una alternativa barata para moverse largas distancias. 

- Sí hostia, pero si ir en bus fuese la ilusión de mi vida, pues para eso mejor coger el Alsa, no crees?

- Cierto. 

- Bueno, pues lo mires como lo mires, no hay dinero. Caso cerrado. Me voy a secar. 

Se levantó arrastrando la toalla tras de sí y desapareció por el pasillo.

- No limpiaste la cocina, mamón!!!

Néstor murmuró algo desde el baño, así que me dediqué a revisar las operaciones que hiciera aquella mañana. Se acercaba la hora de comer y mis tripas se resentían, pero aún así estudié profundamente las cuentas.

Pese a sus habituales desordenes de personalidad, Néstor, con canuto incluído, era bastante cuidadoso cuando se trataba de números y no había ni un solo error en todos aquellos folios, algo bastante desconcertante.

Pero entonces llegué a una conclusión. Me parecía algo tan sencillo que me sentía un poco mal por no haberme dado cuenta antes, así que volví a pensarlo y concluí que sí, que diera en el clavo.

- Nes!

- Ya la limpiaré mañanaaaaaaaaaaa, pesado. . .

- Eso no, idiota. . . escucha, pensaste en que si incluimos a una persona más, las cuentas si que darían?

Néstor dejó de hacer lo que fuese que estuviese haciendo y apareció caminando despacio por el pasillo con la mitad izquierda de la cara llena de espuma de afeitar.

- Estás seguro de lo que dices?

- Casi seguro.

Se acercó a la mesa de la cocina, me quitó los papeles de la mano y empezó a mirarlos.

- mmm. . . puede que tengas razón.

- Yo diría que todo encaja.

- Tu estás dispuesto a hacer esto? - me dijo levantando la mirada de los folios - O te vas ha echar atrás como siempre?

Sinceramente, no sabía donde me estaba metiendo, solo sabía que si se iba a organizar una viaje a través de los Estados Unidos, yo quería estar en ella.

- Estoy dispuesto.

- Cojonudo. Pues busca a algún tonto que quiera venir con nosotros, vale?





[continuará. . .]

sábado, 10 de mayo de 2014

ÉRASE UNA VEZ... un misterio por partes II

ACTO II: UN CAFÉ DE MIERDA


A la mañana siguiente al levantarme supuse que la resaca, junto con la habitual inconstancia de mi compañero de piso, habría acabado con aquella idea de cruzar los Estados Unidos en un coche de octava mano. 

Pero cual fue mi sorpresa al ver a Néstor sentado en la mesa de la cocina, en gallumbos y camiseta de tiras, acuchillando con el dedo índice una vieja calculadora, mientras con la otra mano apoyada en la cabeza rapada sostenía lo que parecía un tres papeles de toda la vida.

Estaba claro que aquel hombre no era de sus días.

- A que andas, Nes? - le dije mientras intentaba buscar algo de leche para hacer un café.

- . . . la gasofa está a cincuenta centavos en Denver, pero a casi un dólar en Wichita, entonces. . .

Puse los ojos en blanco: era evidente que la idea seguía allí.

- Néstor perdona por lo de ayer, tío.

Néstor me miró por encima del hombro.

- Tío, calla la puta boca! Estoy intentando no perder las cuentas.

- Pero que cuentas, tarado! No hay cuentas que hacer! No tenemos pasta! Cómo quieres que te lo repita??

- Tío - me dijo él, sereno de repente - Si no vas a aportar nada a mis cálculos, será mejor que te vayas a tomar por culo por ahí adelante.

- Tenemos café? - suspiré resignado. Cuando le daba a los canutos no había por donde cogerlo.

- Vete al Starbuck's

- Es una mierda.

- Mucho mejor que el que encontrarás en la alacena.

- Mierda. . . cuanto hace que tenemos ese café?. . .

- Creo que de cuando jugabas a los papás con Joyce Kim.

- Es prácticamente basura. . .

- Vete al puto starbuck's y deja de tocarme la polla con el puto café.

- Cuando vuelva quiero la cocina limpia, te enteras??

- Sí, cariñoooo.

- Y apaga ese porro antes de que lo huelan los vecinos.

- Sigo oyendo tu vooooooooooooz!

- Vete a rascarla Néstor.

- Bon Voyage!

Salí a la calle y entré en el Starbuck's. El café era enorme, tenía un envase guai, pero por muy bueno que lo pintasen, el café era horrible y caro. Pero daba igual, necesitaba un chute de cafeína para ser persona por las mañanas, así que cogí mi vaso y me senté cerca de la ventana.

Era increíble la manera en la que la atmósfera cinematográfica y la realidad se mezclaban en un lugar coma NY: siempre me diera la impresión de que en cualquier momento alguien gritaría "corten!" y la gente dejaría de caminar y moverse y desaparecería paulatinamente del lugar, y las calles se quedarían desiertas como un plató de cine fuera de horario. . .

Puto Néstor de mierda. . . en el fondo sentía envidia de su entusiasmo casi infantil por las ideas imposibles. Siempre fui demasiado cerebral, demasiado de pensar las cosas, y sobre todo de no moverme: si las dos opciones eran quedarse quieto o hacer algo, yo siempre escogía la primera opción. . . y la ruta 66 me llamaba poderosamente la atención. . . Originalmente era el único camino entre la costa este y la oeste, y si tuviera que enumerar las películas que discurren por ella no podría acabar hoy.

Punto Limite Cero. Kowalsky. Dodger Charger 1970. . .

Puto Néstor. . .



[continuará. . .]



sábado, 26 de abril de 2014

ÉRASE UNA VEZ... un misterio por partes

Hoy os voy a presentar a un amigo mío que es todo un escritor, Antón Núñez, universitario y un amante de los coches (algún día montará su propio coche ;) ) pero con un gran potencial a la hora de escribir y para demostrároslo me ha hecho el honor de ser el primer colaborador de esta sección con una historia contada en varios actos que te enganchará desde el principio. . . al menos conmigo lo hizo y teniendo en cuenta que no me gustan las novelas ya tiene mucho mérito!! jjajajja

La historia aún no tiene final puesto que la va escribiendo poco a poco así que un viernes sí y uno no, iré publicando los actos, y los viernes que no le toque publicaré las colaboraciones de otras personas.

ACTO I: EL VIL METAL

Esta historia tiene su comienzo en uno de eses momentos trascendentales en los que vas andando por la calle y caes en la cuenta de que todo tiene fecha de caducidad.

Los yogures, las relaciones personales, mi beca para estudiar en USA,. . . Como es posible que pasara tanto tiempo, tantas buenas experiencias, y que todo tenga que finalizar justo en el momento en el que ya estaba acostumbrado a la rutina y disfrutando de ella? Los taxis amarillos, los Starbucks y los McDonald´s, los policías negros y gigantescos, las calles llenas de vida. . .

Aquellos seis meses en Nueva York habían sido realmente insuperables, y tengo que admitir que viví tanto en aquel corto período de tiempo, como en el resto de mi vida. . .

Bueno, la historia de verdad comienza aquel día en el que se confirmaba que solo me quedaban dos semanas de estancia en Nueva York, tras los cuales tendría que volver a Europa.

Aquel día había quedado con Néstor, el otro becario que había cruzado el charco conmigo. Lo había conocido en febrero, cuando comenzamos a compartir piso en Queens y nos hicimos buenos amigos. Solíamos comer en el White Castle antes de ir a estudiar, y aquel era uno de eses días.

- A que no sabes la última, tío?

Néstor me hablaba detrás de la pajita de su coca-cola de medio litro con hielo de la que chupaba sin parar.

- Cuál es la última?

 Se casa Roscoe!

Cuando llegamos a América eramos algo así como patos mareados que no sabían en donde meterse. Brian Roscoe se convirtió desde el principio en nuestro salvador, y nos ayudó a movernos por aquella verdadera jungla de asfalto, a evitar los lugares peligrosos y a la gente poco recomendable. Él tenía familia en Queens, a pesar de ser de California, y pasaba en la gran mazana los meses de inverno. Nosotros sabíamos que se había prometido pocas semanas antes de conocernos, pero no sabíamos nada de la fecha de la boda.

- Yaa tío, estaba prometido.

 Sí, pero lo mejor de todo es que se casa este fin de semana! Me dijo Leah que iba a ser algo sencillo, con poca gente, y lo mejor de todo es que hoy he recibido las invitaciones en el correo, tío: estamos invitados! - Leah Pires era la prometida de Roscoe, una brasileña que trabajaba como azafata de eventos en NY.

- Eso mola mucho – dije yo – pero es muy precipitado y, además, será en California. . .

- Pues claro que es en California! Santa Mónica Beach, chaval! Hollywood y toda esa mierda.

- Pues ya me dirás como hacemos. . . yo no tengo ni un duro, y California está en la otra costa. . . como coño vamos a ir hasta allá?

- Eso déjamelo a mi, es cuestión de planear algo bueno.

Después de un largo silencio cambiamos el tema de la conversación, y la idea no volvió a surgir hasta aquella noche, durante la fiesta de los erasmus portugueses:

- Oye, tío. Si no vamos a California este verano, no iremos nunca, y lo sabes.

- Si, claro – le dije yo mientras pagaba la copa – pero, tu tienes pasta? Los vuelos son caros, sobre todo en verano!

- Pero no tiene porque ser un vuelo, tío. . . y luego, no podemos ir en coche?

- Estás borracho??? No tenemos coche!!

- Pero podemos comprar uno. . . ya sabes, rollo Top Gear: compramos una chatarra vieja por cuatro duros y vamos hasta allá.

- Néstor, tu eres idiota? Si no tenemos pasta para un billete de avión, mucho menos para un coche y gasolina, no crees? - No quería gritarle a Néstor, pero mi cabreo era también en parte por mi impotencia: quería con toda mi alma hacer algo así, un gran viaje, cruzar Estados Unidos de punta a punta, la ruta 66... adoraba los coches y todo lo que tuviera que ver con ellos, y adoraba conducir... pero los números eran los números, y la ausencia del maldito dinero mataba nuestros sueños.


[continuará. . .]